Así me dejó la tormenta de hace ya no sé cuántos días. Degollado.
El trueno cabrón se coló por la línea telefónica destruyendo el modem.
Bueno en dos o tres días tenemos otro.
Vale, así reflexiono sobre el futuro de Fartucos.
Cruel destino que convierte dos o tres días en dos o tres semanas.
La reflexión quedó degollada cual oveja en las fauces del lobo.
Hoy, por fín, vuelvo a respirar.
Gracias por las visitas.
Hace unos días, el jueves pasado, el lobo tenía hambre. Erizando los pelos de los hombres bajó hasta Ladines y acabó con los sueños de cinco plácidas ovejas. Y así, mirando de reojo, la oveja se entregó.